III. Estructura económica y participación en los recursos comunes

El sistema económico que propiciamos integrará los siguientes aspectos:

Economía sustentable y participativa

Propiciamos el desarrollo de una economía circular, donde los productos reutilizados, reciclados  o reconvertidos colaboren a minimizar los costos de recambio, actualización, uso de energías, producción y  emisiones de CO2; el Estado debe dar el ejemplo convirtiendo sus empresas productivas extractivas, mineras y generadoras de energía,  en empresas tipo B, demostrando que las empresas estatales  son  agentes de cambio y contribuyen a la solución de las grandes problemáticas sociales y ambientales.
Consideramos al mercado como un punto de encuentro e intercambio, pero somos contrarios a todo tipo dependencia de empresas que lo monopolizan; propiciamos su atomización, para permitir que tengan cabida los esfuerzos de las micro,  pequeñas y medianas empresas; los grupos asociativos e iniciativas que se sustenten en una relación amistosa con el ambiente, las relaciones laborales equitativas y el respeto a la naturaleza;  a la vez que haremos lo posible para fomentar la existencia de comunidades autónomas,  autosuficientes y solidarias que muestren un nuevo camino hacia una vida más simple, menos consumista  y respetuosa con el ambiente

Cooperativismo y autogestión

Llamamos a constituir comunidades autónomas, que construyan nuevas formas de solidaridad y, en lo posible, formas de producción cooperativas y autónomas, que permitan vivir esta transición, con una genuina alegría de vivir, no solo en la esperanza del mañana emancipado, sino que también durante este presente de transformaciones.